Andriy Halashyn y Luciano Goizueta.
El primero, un artista formado en el estricto modelo soviético, el segundo en el relajado estilo latinoamericano. Ambos presentan una propuesta que parece ser semejante, por esa búsqueda afianzada en la descontextualización tanto de objetos como de personas, tiempos y realidades.
Sin embargo, sus búsquedas son auténticamente personales y la esencia de cada uno de estos artistas es evidente, desde el gusto hasta el discurso, desde el color hasta la forma, desde signo hasta el símbolo.