Director: Bruno Dumont. País: Francia, 2009.
La historia se centra en la joven novicia Hadewijch —nombre religioso tomado en honor a una monja, mística y poetisa del medievo— a quien la madre superiora, al verla entregada a una fe ciega y a un fervor desmedido, ordena se retire del convento. En París, Hadewijch vuelve a ser Céline, hija de un alto funcionario gubernamental. Su apasionado amor a Dios, su rabia interior y su encuentro con los hermanos musulmanes Yassine y Nassir la conducirán por caminos peligrosos. Dumont presenta una reflexión sobre el fanatismo basada en la fascinante figura de un personaje proveniente del cine de Dreyer y Bresson. Así, más que resolver un conflicto, el realizador nos lo plantea.